Strauss, Voltaire, Diderot y el Derecho a la Educación

Strauss, Voltaire, Diderot y el Derecho a la Educación

El derecho a la educación es un derecho humano reconocido y se entiende como el derecho a una educación primaria gratuita obligatoria para todo niño, una obligación a desarrollar una educación secundaria accesible para todos los jóvenes (sin distinción racial), como también un acceso equitativo a la educación superior, y una responsabilidad de proveer educación básica a los individuos que no han completado la educación primaria. Adicionalmente a estas previsiones sobre acceso a la educación abarca también la obligación de eliminar la discriminación en todos los niveles del sistema educativo, fijar estándares mínimos y mejorar la calidad .

Ahora bien, Strauss, Voltaire, Diderot y otros autores que enarbolan formas de oscuridad como el lenguaje esopiano* recomiendan lineamientos que se contraponen frontalmente a los conceptos recogidos en la descripción inicial que hemos hecho del derecho universal a la educación.
Rousseau, citado por Melzer en El Emilio es un maestro de la retórica que utiliza esta forma de oscuridad para transmitir en ésta, su transcendental obra, lineamientos para la educación de hombres y mujeres que entonces eran ideas revolucionarias. Esos lineamientos poco tienen que ver con las formas y fondos de las sociedades que hoy buscan la igualdad y la universalidad de la educación haciéndola accesible.

Retomando pues la cuestión, y dependiendo de la resiliencia filosófica de aquel que tenga a bien ejecutar este análisis, las recomendaciones de los autores del texto y las actuales con respecto a la educación pueden o bien verse como diametralmente opuestas por ser unas selectivas y otras tendientes a garantizar el conocimiento universal, o bien verse como ligeramente coincidentes en la prudencia de que este derecho, por mucho que se esgrima, en el plano real no lo es tanto.

En correspondencia a lo anterior, la educación para todos no es en todo contexto para todos, se puede entender esto si concluimos que a menudo los derechos son ideales que no procesos materiales y tangibles que garantizan una realidad. Por eso pululan las voces de quienes ven en la educación actual un sistema totalitario de control.

Descubrimos siguiendo este planteamiento, que Melzer expone a través del apartado sobre los peligros de la lectura y citando a Montaigne y a Schopenhauer, que una de las únicas formas de superar el proceso de pensamiento de aquellos que nos hacen ignorantes con sus propios libros e ideas es el uso del esoterismo pedagógico, una salida hacia la luz por medio de la oscuridad, la única capaz de hacer a los aprendices y lectores ejecutar el ejercicio de pensar por ellos mismos.

La ciega confianza en los libros y los autores es una forma de pasividad mental que solo cría presuntuosos ignorantes, incapaces de pensar y ver la verdad más allá de la superficie.
“Nos venden pues el derecho de ser educados en los pensamientos de otros, no en nuestros propios pensamientos, valores o ideales.”

ROGERVAN RUBATTINO ©

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