RowMorDan

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Hoy te escribo una breve carta para que percibas el lento devenir del final que nos aguarda a todos,

a todos los que vivos nos reservamos el fin para la postrera luna,

que reflejada en nuestras pupilas será la cuna,

donde yacen eternamente todos los sueños.

Hoy te dejo estas líneas para que mires tus manos,

sientas la brisa y corras lejos,

hasta que no te alcance la pobreza del sentir,

y te explayes conociéndote como nunca antes.

Levanta la mirada y acaricia el espanto,

hazlo tuyo hasta que se convierta en una fuente diáfana de sonidos,

y de retablos y suertes,

que te lleven allí donde deseas estar.

Te escribo hijo mío para que no descanses en tu afán,

de ver las mareas de tu lado,

los corceles a tu vera,

y la sonrisa de mamá.

Yo seré si acaso la memoria,

o de otros días el eco a citarodia,

que te recuerde nuestros tiempos,

que quizás cuando leas esto,

ya se hayan ido más allá.

Hoy te dejo estos jirones de mi vista,

y de mis firmamentos las aristas,

etéreas y de carmín,

para que naveguen tus anhelos,

y se puede no sucumbas a los celos,

de la ignorancia baladí.

Te escribo hijo mío que me lees,

para que te acuerdes siempre,

de cuando eramos juntos,

nosotros cinco,

los que fuimos riendo en el vergel

 

ROGERVAN RUBATTINO ©

Rogervan, on in Entradas Diarias, Inspiration, psychopoets

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