Soy psicólogo de profesión desde el año 1999, mi orientación primera es psicodinámica americana, sistémica y psiconalítica. Ahora, recientemente, terminé mis estudios en Europa con una orientación eminentemente cognitiva conductual.

Invertí 10 años solo en estudiar la práctica y terapéutica de esta compleja y vasta ciencia y descubrí que lo único constante es que sobre la naturaleza humana y sus avatares seguimos descubriendo y aprendiendo formas y métodos para dar solución a una principal cuestión (si a clínica se refiere): el restablecimiento, mantenimiento y prevención de la salud mental.

Hay muchos procesos y métodos y muchas técnicas para abordar esos procesos, pero si nos aferramos a metodologías específicas y no emprendemos nada que envuelva una solución novedosa en mayor o menor medida, seremos simples productores de psicología estéril.

Algunos dirán que no hay nada de malo en eso y no hay que arreglar lo que ya funciona, y evidentemente tienen razón. Pero, si no aportamos algo nuevo, la psicología no seguirá creciendo con el beneficio que eso conlleva en todas las esferas del saber.

De hecho y por ejemplo,  en medicina no se opera de la misma forma un proceso biliar patológico que como se hacía hace 100 años. Ni tampoco viajamos a pie o en barco a todas partes como las circunstancias de nuestra tecnología de entonces nos marcaban.

En los hogares modernos ya no se cocina con fogones o piedras, ni vamos cuasi-desnudos como en otras épocas de la humanidad.

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A mí en lo personal me interesan todas las formas terapéuticas del arte, y todas aquellas que de una manera divergente se esgrimen para afrontar ciertas patologías en la práctica clínica. Cierto es que en la práctica científica hay protocolos muy óptimos basados en la evidencia, pero también es cierto que dicha evidencia no es el punto culminante de lo que se puede investigar y seguir optimizando en ese sentido.

Mi interés también se decanta con aquellas herramientas de las nuevas tecnologías que se están aplicando con éxito en los últimos tiempos, y en la manera que se están abriendo paso nuevos canales en contraposición a la clínica convencional.

Teniendo en cuenta pues, este breve pero explícito marco conceptual, encontrarás en este espacio propuestas a las que llamo “nuevos paradigmas”, y que invitan al trabajador de la salud mental (sea cual sea su nivel de competencia) a reflexionar sobre la implementación de nuevas formas y filosofías de hacer las cosas que también están dando resultados y con una utilización de recursos más realista y ajustada a la terapéutica actual.

Te invito pues a vaciar tu taza de té para contemplar de una forma nueva todo lo que puede ofrecer la práctica alternativa (y digo vaciar porque no entrará nada en tu taza si ésta esta llena, y muy probablemente lo que se vierta en ella se derramará. Y recuerda que no por ser menos ortodoxa es menos efectiva, y en el caso más extremo debemos también conocer a profundidad las posturas para poder criticarlas en consecuencia de una forma siempre constructiva.

Sin más, te dejo en tu casa, espero que disfrutes tu estancia.

Rogervan Rubattino