El Fantasma del Espejo Ovalado

Descripción

Porque vas errando de mundo en mundo,
como una hojuela de ceniza que se disipa con el viento,
el cierzo que besa los cuellos del sol,
de la arena y de la mujer sin sujetador.

Porque cuando llueve hueles a almíbar,
aquel que evaporan las olas,
aquel que trae el aquilón,
entre piedra y piedra una nota, un amasijo de sudor.

Yo ya no quiero necesitar tu carne,
para mis sacrificios,
tus palabras para alimentar precipicios,
o tus ojos para jugar a ser Dios.

Porque hace poco aprendí a enterrar,
las voces de las tardes,
y aquellos exóticos instantes,
que me embriagaban de tu ardor.

Porque cuando anochece tus manos sangran,
como el ojo de un pene en plena erección,
y porque a veces tus lenguas ácidas,
me asfixiaban buscando consolación.

Yo ya no quiero necesitar tu carne,
desnuda y tierna,
astuta y veterana,
tus tetas siliconadas,
ni tus piernas que ríen,
y ríen sin cesar, una y otra vez,
y otra vez y otra vez.

Detalles

  • Un libro lleno de oscuros pasajes en las dimensiones de la traición. En el retablo de un tiempo pasado, cada uno de nosotros se ve a sí mismo desde la distancia, y la memoria distorsiona cada uno de nuestros recuerdos hasta llevarnos a los confines de la locura

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