Ode to Dolores O´Riordan

Ode to Dolores O´Riordan

Nearby my flames and my times
You sang your song of moons in the shade.
About my tears and fears,
your sound body gave life to my life
like a wild wind scapula,
holding my loneliness.

I followed you among the crowds
like honeys to the hive
of family memories.

Yes, I cured my wounds with wounds
of your dreams,
with the clamor ripped
of your voice over the nights,
and the days and vineyards.

I sang with you a song at two ends of the sky
and without knowing us
we met as two echoes
that twist in
synchronous reverberation
Yes, I followed you like the waves behind the tracks
of the sea that never returns knowable,
like the wind that does not stop
in his irascible rancor.

I sang with you the requiem of a time
I did not understand if it was not with you,
and in the secret rooms
of your emotions
I knew palaces
infinite
Upon your flame my times,
and your work as an eternal monolith,
full of reflective forests
of warm memories.

Heart of the city,
beat of my imagination,
dour and alternative.
I sing your song now,
as I did before,
full of sadness
and with hands marked with nostalgia.
Because there are moons that I will never understand …

 

Sobre mis llamas y mis tiempos
cantabas tu canción de lunas en la umbría.
Sobre mis lágrimas y miedos,
tu cuerpo sonoro daba vida a mi vida
como una escápula de viento salvaje,
sosteniendo mis soledades.
Yo te seguía entre las multitudes
como las mieles a la colmena
de los familiares recuerdos.
Sí, yo curé mis heridas con las heridas
de tus sueños,
con el clamor desgarrado
de tu voz sobre las noches,
y los días y viñedos.
Canté contigo una canción en dos extremos del cielo
y sin conocernos
nos conocimos como dos ecos
que se tuercen en
sincrónica reverberancia.
Sí, yo te seguía como las olas tras las huellas
del mar que nunca regresa cognoscible,
como el cierzo que no cesa
en su encono irascible.
Canté contigo el requiem de un tiempo
que no comprendía si no era contigo,
y en las habitaciones secretas
de tus emociones
conocí palacios
infinitos.
Sobre tus llamas mis tiempos,
y tu obra como un monolito eterno,
lleno de reflexivos bosques
de cálidos recuerdos.
Corazón de la ciudad,
latido de mi imaginación,
adusta y alternativa.
Canto ahora tu canción,
como lo hacía antes,
lleno de tristeza
y con las manos empadadas de nostalgia.
Porque hay lunas que nunca voy a entender…

ROGERVAN RUBATTINO ©

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