Ni carnes, ni almas

Ni carnes, ni almas

Se detiene el tiempo en un vaivén

de los que no alcanzo a recordar.

Las horas, los días, y las ausencias en viñas

de recuerdos inmaduros y fértiles.

 

Ni besos, ni caricias, ni brisa de mar,

solo hay dunas de las que reflejan soles embalsamados,

solo hay dudas y ayeres aletargados.

 

Sus ojos no leen mis poemas, sus ojos no ven mis labios,

ni almas, ni versos ni esgrimas,

que van cortando el aire con sus letanías.

 

A tiempo solía fingir y buscarle,

como las nieblas buscan el halo del mar en verano,

insinuándose tras las islas

con una emoción cercana  y viviente que no lastima.

 

Esos árboles que ves allá ya no respiran,

no se conmueven con la danza adusta de tus ojos,

y sus ramas no miran al cielo,

sino al cieno de los hombres,

que tras sus raíces buscan ciegos,

guarecerse de sus patrias y sentidos.

 

A tiempo solía recordar recordarle,

como una ceniza que danza sola en las ascuas de la hoguera,

como el chasquido del silencio entre la yerma,

como el bramido y la ecolalia de su sino bañando la tierra.

 

Sus ojos no leen mis poemas, sus ojos no ven mis labios,

ni almas, ni versos ni esgrimas,

solo van cortando el aire

…con sus letanías.

 

ROGERVAN RUBATTINO ©

Rogervan, on in Entradas Diarias

Deja un comentario

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies
A %d blogueros les gusta esto: