Nadie nos mira

Nadie nos mira

Nadie nos mira, nadie nos espera, nadie nos conoce, nadie escucha nuestras voces.

Y se avecina una tormenta de remordimientos poderosos, una culpa que atraganta la razón, un dolor que carcome hasta la médula.

Allí estás tú, vacía y trémula,

como un espejismo, columpiando tus pupilas,

como tarántulas, adormecidas, como pécoras.

 

Nadie nos ve, nadie aguarda, nadie sabe, nadie oye.

Ni siquiera sabemos nuestros nombres,

pero somos cazadores de felonías,

prisioneros llenos de cortes,

y en la ceniza de tu risa,

cosecho caricias torpes.

 

Allí estás tú, vacía y trémula,

como un atolón de furias, intoxicándome,

taladrando mi carne con tus besos,

salivándome, tu miel de escorpión.

 

Y se avecina una tempestad de arrepentimientos y sollozos,

una culpa que atraganta la razón,

y el ocre del mediodía en sus reposos,

metamorfosea en sal tu corazón.

 

Nadie nos mira, nadie nos recuerda, nadie nos extraña,

nacimos para morir,

y despertamos en un nacimiento,

morimos para vivir, creyendo que somos eternos.

 

ROGERVAN RUBATTINO ©

Rogervan, on in Entradas Diarias, Los Elegidos, psychopoets

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