La Mansedumbre de Melpómene

La Mansedumbre de Melpómene

En el pasado se cuecen ansias inconmesurables,

repentinos destellos de soles azules.

Todo el tiempo que ha pasado mientras construíamos la música,

nos ha cambiado completamente.

Como edenes perdidos sin dioses ni sueños, como esa lluvia que gravitaba tras la sombra de los próceres,

aquellos que no conquistaron el abisal remilgo de los ancianos vientos,

aquellos que no dilataban sus pupilas en el cieno,

lo hacían en la mansedumbre de Melpómene.

Todo el tiempo que ha pasado mientras dormíamos,

en los laureles infinitos del condumio adulador.

Las misivas que vienen teñidas de lluvia,

son los predicados de un cielo que anciano estalló.

 

Yo no soy el silencio que encarcela la verdad,

no puedo ver tus ojos en la oscuridad,

ni presentir tus dudas,

como el elefante señero que se deja morir en el pantanal.

Por eso ahora que anochece me abandono a la distancia,

a la saliva del cierzo, que todo lo conmuve

con su batir de alas perpetuo e insolente.

 

ROGERVAN RUBATTINO ©

Rogervan, on in Entradas Diarias, Inspiration, Los Elegidos, psychopoets

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