La Fiera Rosa

La Fiera Rosa

 

 

Vi un monstruo apocalíptico levantarse,

Sobre un cielo roto fragante a ciruelas, pomelos y sauces.

Su melena infinita se agitaba al viento mientras sus ojos escrutaban las cumbres de una torre de marfil centelleante.

 

Su lengua como un aguijón de nubes bordeaba las costas de la ciudad doliente, y todos los que le veían caían presos de su penetrante mirada.

Vi su sombra apagar el sol con su movimiento,

Y sus latidos eran más fuertes que mil campanas, todo a su alrededor se detenía, como cuando se marchita la brisa en los goznes de la alborada.

 

Sus miembros y sus manos amasaron cien bosques,

y nutrias, ruiseñores y sierpes se escurrieron entre sus dedos,

como quien exprime febril zumo en un verano intenso.

 

Vi como sus fauces se bebieron el tiempo y como la noche no caía en sus costados. Este monstruo tenía un nombre escrito en una lengua que solo conocen los dioses, llevaba una diadema a modo de cetro y un carcaj repleto de truenos y carmesíes penachos de hielo.

 

Todos se arrodillaron ante él, desde hombres hasta reyes, desde bestias hasta seres, de otras esferas, celestes.

 

ROGERVAN RUBATTINO ©

Rogervan, on in psychopoets

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