Cardumen de Nubes

Cardumen de Nubes

Cardumen de nubes…
detengámonos un poco, estoy cansado,
y tu sangras demasiado,
y escupes.
Son tus hálitos de vida,
que como dardos,
mi ansiedad exacerban, de bruces.

Teníamos que huir de la ira,
de los santos,
del convento, de las cruces;
este amor prohibido, sin ida,
nos obsequió la muerte,
y nos cegaron las luces.

Esta errática huída,
entre las ruinas de sus mentes,
clavaron la saeta que refulge;
te mueres en mis brazos,
y sonriendo inerte,
tus hábitos manchados,
se fruncen.

Eras la novicia que conocí,
la sacra inocencia del lunes,
la flor más beata del jardín,
desviándose a mi lado,
entre áureo lumen.

Quizás por eso quiso el Inicuo delatarnos,
y entre escaramuzas de un ardid,
las lenguas flamígueras acusarnos

Esta errática huída,
entre las ruinas de sus mentes,
clavaron la saeta que refulge;
te mueres en mis brazos,
y sonriendo inerte,
tus hábitos manchados,
fenecen entre herrumbre.

Detengámonos un poco,
ya tus latidos no sufren;
saltemos al vacío,
viendo como el destino se cumple;
en este acantilado de mar,
hay un buen final,
y escaparemos por fin, a las urbes,
del averno que nos prometieron,
por amarnos sin cesar,
y sin que nadie nos culpe.

ROGERVAN RUBATTINO ©

Rogervan, on in Entradas Diarias, Inspiration, Los Elegidos, psychopoets

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