Azules sagrados

Azules sagrados

Ella lee para olvidar que va a morir.

El pasea por las calles de la noche siendo un alma despreocupada de todo.

No quise entrar en detalles cuando supe que te habías ido.

Y ese día de invierno parecía de verano:

con sus penachos de sol,

y sus sonrisas de crespones y nubes,

y azules sagrados.

Nosotros seguimos siendo el eco de otros tiempos,

perdidos y embalsamados en otros sueños,

en sueños de otros…

Ella no lee lo que yo escribo:

dice que todo es un concierto de oscuridades y cosas nefastas.

La verdad,

es que aprecio mejor la luz rodeada de

los subordinados destellos que visten de oquedad

las cosas más nobles y tiernas,

que todos sabemos que tarde o temprano

se perderán.

Ella no escribe, no habla, no sueña,

suele perderse en las sendas taciturnas del mar,

ese que  huele a cocos y espinas,

a almadraba y a roquedal.

Por eso cuando veo sus ojos,

veo la tierra

y el aire

que no se respira

desde este tálamo

sempiternal.

 

ROGERVAN RUBATTINO ©

Rogervan, on in Entradas Diarias

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