20 Consejos para Poetas y Escritores Noveles

20 Consejos para Poetas y Escritores Noveles

Después de 24 meses de recorrer las sendas modernas de difusión y consideración que tienen los nuevos talentos de la literatura del SXXI en nuestros días, me encuentro en la posición de transmitiros cosas importantes que he aprendido en mi andadura por el laberíntico sendero de la difusión poética y literaria: información y consejos importantes sobre lo que es posible que te encuentres (espero que no con la frecuencia que descubrí yo).

Espero que las siguientes directrices te sean de utilidad para que te concentres realmente en lo que importa: tu obra. Y por su puesto no pierdas tiempo y recursos preciados en canales, instancias y personas que no te van repercutir en nada positivo.

Si tomas en cuenta los siguientes consejos evitarás perder motivación, empuje y fuerza en la no menos ciclópea aventura de promocionar y dar a conocer tu obra, porque no ocuparás tu tiempo en sorterar obstáculos o en resolver problemas y circunstancias desavenidas que pueden concurrir para opacar tu objetivo.

 

  1. Revisa a conciencia tu obra antes de darla a conocer: Podemos como es natural sentir que lo que hemos escrito es la obra que cambiará el mundo editorial para siempre (pero, aunque así lo sea) no debe dejar de revisarse en detalle para evitar errores de estructura, estilo, ortografía y fondo. Todos los esfuerzos por conseguir una oferta editorial y todo lo que hagas con un manuscrito, borrador u obra no revisado es tiempo perdido (a no ser que lo que hagas sea enviarlo a un corrector de estilo para mejorarlo).
  2. Registra tu obra antes de enviarla a las editoriales, agentes editoriales o autopublicarla: Una obra no registrada es pasto del plagio y las apropiaciones indebidas, una obra registrada no significa que no va a ser plagiada, pero muy por el contrario tendrás los recursos necesarios para defender tus intereses llegado el caso. Si registras tu obra acude a un registro oficial o que posea prueba de creación (aunque involucre un gasto de tiempo o de dinero), a la larga ahorrarás mucho dinero en caso de litigio.
  3. Investiga antes de invertir: Abundan hoy en día portales, agentes, editoriales, y plataformas que se dedican a cobrar por publicar cualquier obra sin revisar la misma en lo más mínimo, aprovechándose de la avidez que tienen los escritores noveles por verse difundidos. Investiga detenidamente la verdadera repercusión mediática que tienen antes de invertir sumas de dinero en pobres promociones por email que harán o en entrevistas que solo se leerán en su portal. Acude a foros y a otros medios para conocer qué reputación online tienen, en qué consiste en realidad su oferta, pero fuera de su propia página. Los testimonios de terceros fuera del ámbito de la misma web suelen ser los más fiables.
  4. Déjate asesorar: Si tienes los medios suficientes para procurarte un asesor literario que estudie tu oferta editorial, siempre es mejor contar con una segunda, tercera o cuarta opinión profesional. Cada profesional en su competencia optimizarán tus esfuerzos con sus sugerencias, acotaciones y puntos de vista. Si no cuentas con tantos recursos para ello utiliza la presentación parcial de tu obra a otros u otras significativos en tu campo para recibir un feedback que te pueda ayudar a superar tu opinión subjetiva de lo que presentas y cómo lo presentas. Es también necesario que reflexiones en la posibilidad de contratar los servicios de un agente literario, siempre que las circunstancias lo permitan.
  5. Participa en concursos, coloquios, conferencias, presentaciones, tertulias literarias y eventos: Siempre que el tiempo no sea un óbice, lo ideal sería tener participación activa en estas esferas (punto que yo mismo tengo que mejorar). El reconocimiento de tu obra y tu quehacer siempre tiene una trascendencia mejor y de mayor calado si te destacas en estos ambientes, a que si pagas para que la gente se quede con un nombre que no conoce de una obra con un estilo que se puede vender,  pero que no tiene un eco social fuera de los canales de promoción alternativos. Otra de las ventajas de tener todo esto en cuenta es que el prestigio que da un concurso (por muy pequeño que sea) no es comparable a estar en boca de todos por razones que no se avienen a tu obra en lo absoluto. Veo muchos que se promocionan y que hacen seguidores aquí y allá por cosas que no tienen nada que ver con su obra y cuando por fin aquel fan lee el libro, la novela, la poesía o la creación, se cae de las nubes y se da cuenta que sigue a una persona y no lo que produce esa persona. En otras palabras tendrás incondicionales que no van a comprar tu libro o quizás deberías plantearte otro oficio: presentador, estrella mediática del twitter, influencer, reviewer, podcaster, etc.
  6. Cuidado con los portales de difusión y sus sistemas de reconocimiento: No tiene nada que ver que se reconozca tu obra por ingeniería social que por su calidad literaria, son cosas diametralmente distintas desde mi óptica. Me explico mejor: abundan los portales con sistemas de karma, comentarios de la guisa:”publicaremos tu obra en no se qué portada”, “edición impresa, etc”. donde los autores noveles inundan con sus contenidos los mismos ofreciendo un tráfico por buscar posicionarse en esos “rankins”que luego no tienen un beneficio práctico más allá que los monosilábicos saludos al estilo:”me gusta todo, es muy intenso, es bello, etc” de otros mismos autores que por recibir votos o comentarios se dedican horas y días enteros a saludar a toda la plantilla con la esperanza de que a cambio esas mismas personas les den notoriedad a su obra (que rara vez se leen). Cuidado con los usuarios que aparecen a mansalva y en todos los libros, poemas o comentarios que se hagan en la plataforma X, éstos suelen ser los dueños del chiringuito, o los administradores que incluso se sirven de la polémica para que el sitio tenga visitas y demás tráfico. He conocido muchos casos en donde incluso te mandan a leer porque ellos no entienden tu poesía, te dicen que el trabajo es una “S” y ni siquiera son autoridades o han estudiado filología para abrogarse el concepto de ciertas cosas y muestras.  Los hay que les parece bien todo para que tú por ley de correspondencia les visites y les devuelvas el favor, los hay que dicen que necesitan ayuda para que vayas y leas o te bombardean con sus trabajos sin respetar tu intimidad profesional. De todo hay, pero conviene saber de antemano que los frutos más granados que de esos huertos puedas obtener no te darán un verdadero sustento si quieres llegar lejos y bien.
  7. Aporta algo nuevo: Hay muchas herramientas en el mundo de la web 2.0 que nos permiten aportar algo nuevo a nuestro material para que así llegue a más audiencia. Hoy en día (los más radicales) convienen en decir que cualquiera puede publicar un libro autoeditándose , hacer una presentación en propiedad y montar una página web para sus asuntos personales/profesionales. En este mar de nuevos y ávidos creadores debemos distinguirnos y para ello debemos aportar algo nuevo, más allá de las innovaciones que pueda contener nuestra obra en su propio género en sí, como autores somos responsables de crear diferencias positivas entre un mercado cada vez más saturado y posibles nichos de lectores que se identifiquen con nuestra visión. Recuerda que siempre hay más de un modo de contar una historia y que las formas clásicas pueden también evolucionar hacia formas innovadoras, pero primero deberemos conocerlas a profundidad para proponer nuestros propios arreglos.
  8. Cuida tu reputación online: Hay muchos autores que pretenden vender un libro, poemario o colección sin cuidar detalles básicos de cómo se les presenta por las redes sociales, buscadores y sobre todo en las páginas personales que tenían (antes de decidirse a venderse a sí mismos y no saber el por qué las cosas no resultan como se esperaban). Trayectorias incongruentes, intereses dispersos que no ayudan a crear una imagen correcta con respecto a la obra u obras, hechos en imágenes (instagram) que se contraponen con los valores que intentamos reflejar, etc. Son algunos de tantos ejemplos de no cuidar la reputación online o imagen digital que damos a nuestros potenciales lectores. Quieres vender tus libros o darlos a conocer pero,  no tienes ni un blog o página web montado con el mínimo de profesionalidad para potenciar este fin. Tus potenciales seguidores se encuentran que todo lo que te rodea son recursos gratuitos y poca inversión de tiempo en el producto que presentas. O bien te dedicas a saturar una red social o canal con tus creaciones (todos pasamos por eso) con un bombardeo masivo de tus “sagas de virún”. Recuerda que internet tiene memoria.
  9. No descuides el formato: Hoy en día la mayoría de las personas que leen se sirven de dispositivos asociados a las más grandes plataformas de ventas de libros para dar a conocer y revisar sus obras, y por su puesto para leerlas. Es una tendencia que seguirá en auge en el futuro, por lo que no debemos obviar ningún requerimiento de maquetación o de formato que en sus extensas guías estas plataformas ofrecen a los autores para vender su obra. Los expertos en este rubro saben que según la extensión y formato en que pensemos distribuir la obra cambian las reglas de ordenamiento formal de todos los elementos que componen el manuscrito, y que los mejores resultados para su visualización se obtienen ciñéndonos a las directrices de los que llevan años dedicándose a la venta y distribución de libros en estos novedosos canales.
  10. Se pertinaz en el esfuerzo: Todos los resultados en la vida requieren tiempo si buscamos aquellos que tengan una trascendencia que se precie, no por perder un concurso, no vender un libro o no llegar a la audiencia objetivo debemos claudicar. Mas bien deberemos abrir una concienzuda investigación de nuestros errores en cada una de nuestras actuaciones para aprender de manera productiva de estos desaciertos y enfocarnos de manera más efectiva  y óptima la próxima vez. Hay autores que no son mejores ni peores sino que su obra no recibe la repercusión e impacto dependiendo de qué medio o mercado se haga eco de su producto. Hay obras que no deben ser castigadas con el fuego por sumirnos en un arrebato de derrota, busquemos los puntos positivos de las experiencias negativas (siempre que se pueda) e intentemos reconstruir si es necesario nuestras estrategias y puntos de promoción para obtener nuevos y mejores resultados. Y por favor si una campaña no resultó no cometas los mismos errores repitiendo los mismos pasos que dieron frutos tan desalentadores.
  11. Deberás leer más y publicar menos: Ni el más grande de los maestros puede sustraerse de “el oficio de lector”, es allí en este ejercicio donde están las fuentes de todo lo que existe y de las formas estilísticas más logradas. No hay situación, tema o recurso que en su mayoría no yazca en algún volumen olvidado hace mucho tiempo ya escrito. La deconstrucción de toda esta invaluable información aunada a nuestra propia cosecha puede abrirnos las puertas del palacio de las mil musas. El fondo poético, los temas manidos y los tópicos recurrentes pueden transformarse para construir una obra novedosa, o con un poco de esfuerzo podemos descubrir nuevas vetas de inspiración lejos de todo lo convencional. Anímate a leer, a descubrir autores fuera de tu zona de confort, a dejar de guiarte siempre por los más vendidos y por los mismos premiados de siempre que no aportan nada nuevo bajo los ojos de Dios.
  12. Haz colaboraciones y contribuye con otros autores de manera genuina: Aquí conviene tener en cuenta la colaboración en proyectos mancomunados en donde se respete la reciprocidad en los canales de promoción y difusión. Conozco autores que se dedican solo a contactarte cuando van a necesitar tener quórum para sus lanzamientos pero, en cambio, no acuden ni participan en ninguno de los otros eventos que no sean los suyos. Para éstos el mundo todo gira entorno a su arte o éste no puede ser compartido en la misma plataforma con otros u otros autores, so pena de perder el protagonismo individual que les caracteriza, o que alguna fuerza supraterrena les robe su alma. Sin embargo, te asaltan en tu muro de facebook, te ahogan con sus etiquetas no autorizadas, te remilgan por Whatsapp sin siquiera preguntarte o decirte hola, o bien te azotan a peticiones de “te gusta mi página”. No comentan nunca tus entradas, a pesar de que tú sí lo haces con las suyas y de manera genuina y contundente. Sobra decir que hay que elegir bien los colaboradores, el ser humano tiene la mala costumbre de asociarnos más a lo menos positivo que a lo realmente bueno de cada parte, así que cuida con quien andas en los senderos del quehacer literario.
  13. Conoce bien a tu público objetivo o futuros lectores: Nadie vende coches anunciándose en una panadería. Y aunque dicha cosa bizarra fuera perfectamente posible los resultados de tal campaña distarían mucho de ser satisfactorios y óptimos. Segmenta a tu audiencia de manera que puedas ofrecer contenidos de calidad y de interés. Si una cosa es entretenida y a la vez es útil tiene muchas opciones de ser elegida entre otras que no tienen un valor añadido, y este principio universal vale para todo, para las creaciones literarias, para las páginas webs y para cualquier servicio que quiera posicionarse. Un error común es utilizar gestores de contenidos en múltiples plataformas sociales para promocionarnos en nichos de personas o audiencias que no tienen interés por lo que ofrecemos, convirtiéndonos para éstos en “spammers”molestos a los que hay que ignorar a ultranza. Es como el buzoneo masivo de publicidad del nuevo garito del barrio. ¿En serio algún usuario de la cárcel va poder ir a su noche de fútbol?
  14. Busca la humanidad y la personalización en tus intervenciones: Los seres humanos somos entes sociales que como tales necesitamos el contacto con lo real de nuestra propia naturaleza. Muchos autores difunden con éxito su trabajo porque se presentan con sus caras lavadas (los que pueden) o a palo seco los otros, haciendo que sus actitudes y sus obras sean más cercanas a tal o cual público. No es una estrategia ni consejo para todos, pero sí da resultados, pues generamos confianza y “engagement”. Siempre es mejor un audio (en los tiempos modernos que solo la versión impresa, y el vídeo que el audio) de allí el concepto de booktrailer y otros de los que hablaré en otra entrada dedicada a este respecto. Contesta a tus seguidores, se agradecido y propón desde tus canales interactividad que te ayude a crear comunidades vivas entorno a tu trabajo. Tampoco hay que abusar de la frialdad de las formas o de la calidez de la “confianza”, puesto que a menudo con estas posturas lo que recogeremos serán resultados alejados a nuestras expectativas y no hablo de números, sino de actitudes que nos sobran (como el clientelismo, el flirteo, el victimismo y la codependencia editorial, etc).
  15. No subestimes el poder de la autoedición: Ezra Pound editó sus primeros poemas en 1908 haciéndose cargo de todos los gastos. Otro ejemplo: Virginia Woolf tuvo que montar su propia editorial para que su obra se diera a conocer. Y Derek Walcott a los 18 años pidió prestado dinero a su madre para imprimir su primer libro de poemas (ganó el Nobel en 1992). Aun a estas alturas del partido hay quien piensa que el autor que se autoedita es de segunda división o no merece ser leído como aquel que gana un premio o es editado por una casa tradicional. Hoy las nuevas tecnologías han dado libertad y oportunidad para que las obras lleguen a un público que antes estaba vedado solo a unos pocos (que no necesariamente eran los mejores). Te propongo investigar herramientas que te permitan desarrollar tu audiencia o medir la aceptación de lo que creas, sea lo que sea que hagas en el ramo de las artes, buscar nuevos caminos para obtener potentes resultados no tiene porque ser a costa de la calidad de lo que se produce, muy por el contrario las herramientas de big data que poseen ciertos portales de autoedición son de muy apreciable utilidad. Recuerda que tenemos todo un universo de recursos en internet para potenciarnos, entonces ¿Por qué no usarlos?
  16. Poeta, escritor y emprendedor: Los tiempos en que el autor se dedicaba en una oscura habitación alejada del mundo a esperar el susurro de las musas para la creación de su obra son cosas de otros mundos. Y salvo arquetípicas excepciones, hoy el quehacer de distribución, edición y promoción no es cosa sola de las casas editoriales. Los medios reclaman al autor y su autogestión. Así como imprime su marca en toda su obra, la manera en que la difunde y la hace llegar dice mucho de todo el conjunto, repercutiendo de manera positiva en la visión de su trabajo y su trayectoria. No dejes todo a los demás, aprende si es necesario a controlar hasta donde llegan tus libros, cómo se levantan, cómo se maquetan, cómo pueden adaptarse a nuevas plataformas. Desafíate a aprender algo del oficio fuera de las fronteras que sabes controlar, puesto que el conjunto de todas y cada una de las fases que tiene que madurar una obra para llegar al gran público son dignas de conocerse y apreciarse. Imprime en cada una de tus actuaciones algo que aprender, de manera que cada uno de estos procesos (traumáticos en algunos casos) sean simples travesías de aprendizaje para que tu obra se consolide de mejor manera y llegue más lejos.
  17. Cree en tu obra y dale el valor que se merece: Entre líneas se puede leer este consejo en todos los puntos anteriores, sin embargo, nunca está de más enfatizar el hecho de que los primeros que tenemos que sentir satisfacción con lo que hacemos somos nosotros mismos. De esta verdad se desprenderán todos los demás productos que llegaremos a alcanzar (no solo en nuestra carrera literaria) sino en toda nuestra vida. Nunca aceptemos un mal comentario o una crítica destructiva como el finiquito de meses de desvelo buscando tener un producto terminado. Si la crítica es constructiva y a lugar convendrá poner atención al dato, pero como el gusto por la literatura es como los colores del arcoíris, a no ser que estés concursando por un premio de alto calado y prestigio las razones de quienes critican a menudo no deben ser la razón última para claudicar en nuestro empeño. Que por supuesto tengamos que pulir muchas cosas sin sentirnos personalmente dañados es la principal cosa que hay que distinguir en este aspecto, y que nos hará crecer si sabemos manejarlo con mesura y sabiduría.
  18. Mantén la constancia y el compromiso con tus proyectos: Casi una norma más que un consejo es ser fiel a lo que hacemos y cumplir lo que prometemos en cada etapa de los proyectos que emprendemos.  Un trabajo constante nos reportará resultados sólidos y constantes, campañas fragmentadas e inconstantes harán que se diluya nuestra efectiva presencia en los medios con todos los perjuicios que esto acarrea. Las editoriales tradicionales ven  de diferente manera a aquel que es “carretera y manta” o aquel autor que cierra ya el contrato y se duerme en los laureles sin poner más de su parte en el quehacer promocional de su obra. Éste último, se cree que una vez publicada la obra, ésta cobrará vida y llegara a todos los ojos convenidos por sus sueños económicos más ubérrimos. Sin constancia y compromiso no se puede llegar muy lejos, y me atrevo a decir que esto vale para todas las cosas que se emprenden en la vida, en solo o acompañado.
  19. No olvides tus orígenes: Tarde o temprano se llega a la meta, pero una vez que se llega conviene mirar atrás y hacer balance. El tiempo que hemos invertido es por las personas verdaderamente y también por nosotros mismos. Acércate más a aquellos que con justicia apostaron por tu arte, involúcrate con aquellas plataformas que te vieron crecer y elevarte y ahora desde una nueva perspectiva devuélve un poco de lo que has aprendido a todo aquel que así lo requiera. No existe forma ni circunstancia que no sea propicia para aprender algo nuevo de nosotros mismos y de los demás. Cultiva la humildad de mantenerte abierto a nuevas propuestas y en consecuencia éstas te llevaran por sendas que nunca pensaste recorrer con el júbilo que ahora lo haces. No te olvides de ese libro que te abrió las puertas de una empresa, un concurso, un premio o una edición. Revisítalo si es necesario y conmemora tus logros junto aquellos que en realidad comparten la felicidad de alcanzar un sueño y cumplirlo.
  20. Sé positivo y proactivo: Una condensación necesaria de lo dicho en anteriores puntos. Pero, para ampliar un poco más este punto te exhorto a que te cultives, a que estudies, a que sigas aprendiendo no solo como autodidacta del arte (que todos los somos en alguna medida) sino que si posees tiempo a favor y recursos, te inscribas en talleres literarios, de escritura, de estilo. Haz la carrera de letras si éstas te apasionan a tal punto, perfecciona técnicas, busca formación oficial en aquellas áreas que son de tu interés , y no ceses de aprender incluso de otros que han recorrido tu propio camino. Nútrete de todo de una manera positiva, logrando el equilibrio entre lo conveniente e inconveniente y sobre todo sacando una bondad en los yermos campos de la desesperación por el éxito. Confía, trabaja y sé fuerte. En realidad en el fondo todo lo tenemos si sabemos hacer una pausa y mirar con tiento hacia donde vamos.

ROGERVAN RUBATTINO ©

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